top of page

Messi desata la tormenta; Puerto Rico firma su noche más histórica.

  • FOURPEAT
  • Oct 15, 2025
  • 3 min read

FORT LAUDERDALE, Florida - Argentina, campeon del mundo, goleó 6–0 a Puerto Rico en el Chase Stadium con Lionel Messi como principal arquitecto del juego. El capitán albiceleste repartió dos asistencias y encendió una exhibición colectiva que incluyó un doblete de Lautaro Martínez, dos tantos de Alexis Mac Allister y un autogol. Sin embargo, más allá del marcador, el encuentro dejó una estampa que trasciende el resultado: para el fútbol puertorriqueño fue una noche histórica, de exposición global, aprendizaje y orgullo competitivo ante uno de los gigantes del planeta.


Desde el inicio, Argentina impuso ritmo y presión alta. Messi, en su “casa” de la MLS, se movió con libertad entre líneas para activar a los laterales y a los puntas. En el primer tiempo, una vaselina precisa del 10 rompió la última línea y habilitó el ingreso de Gonzalo Montiel para abrir la cuenta. La Albiceleste manejó tiempos y espacios, con un mediocampo que alternó circulación rápida con cambios de orientación para desordenar a la zaga boricua.

El complemento consolidó la superioridad. Con Argentina instalada en campo rival, Messi dejó un pase de espaldas delicioso que derivó en el segundo de Lautaro Martínez, ya cerca del tramo final. Mac Allister, oportuno y vertical, firmó un doblete que reflejó la agresividad del equipo en el área. El 6–0 selló la goleada y confirmó la jerarquía del campeón del mundo en su ruta de preparación.


Pero la otra historia del partido se escribió del lado puertorriqueño. Más allá del marcador, la selección boricua asumió el reto con valentía, compitiendo con orden cuando pudo y buscando sus momentos para morder en transición. El arquero Sebastián Cutler dejó atajadas de mérito, incluida una mano salvadora a cabezazo de Messi y otra estirada a un zurdazo dentro del área. El mediocampista Noeh Hernández mostró carácter para pedir la pelota y empujar salidas, mientras que Leandro Antonetti estuvo a centímetros de firmar el gol de la noche con un intento desde más allá de la mitad de cancha que obligó a Emiliano Martínez a retroceder a toda velocidad.


La dimensión histórica para Puerto Rico no se mide solo en la asistencia de un estadio MLS, ni en el magnetismo mediático de enfrentarse a Messi. Está en el roce, en la métrica real de competir ante un rival top-3 del ranking FIFA, en la posibilidad de ver de cerca los estándares de velocidad, precisión y lectura táctica que marcan la elite. Este tipo de noches funcionan como diagnósticos y, a la vez, como estímulos: permiten identificar fortalezas, exponer carencias y fijar objetivos de trabajo para los próximos ciclos.


Para Argentina, el amistoso cumplió con su cometido: sumar minutos de calidad, recuperar automatismos y ampliar sociedades. Messi volvió a mostrarse como faro creativo, Lautaro afinó la puntería y el equipo de Lionel Scaloni administró esfuerzos sin perder voracidad. La presión tras pérdida, las apariciones de los interiores en segunda línea y la amplitud por bandas ofrecieron señales positivas de cara a los desafíos que vienen.


Para Puerto Rico, la derrota no opaca el significado del evento. Jugar contra Messi y el campeon del mundo en un escenario grande, con visibilidad internacional, es una palanca emocional y deportiva. Deja imágenes para recordar atajadas, coberturas, transiciones y una hoja de ruta para seguir elevando el techo competitivo: fortalecer procesos formativos, multiplicar amistosos de nivel, profesionalizar estructuras y, sobre todo, creer que el camino del crecimiento se recorre compitiendo.


En la suma de historias, la noche fue doblemente relevante: espectáculo de un lado, aprendizaje del otro. Exhibición de Messi y 6–0 final, sí, pero también una noche histórica para el fútbol de Puerto Rico, que se mira en el espejo de la elite para seguir construyendo su futuro.

  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter
  • YouTube

© 2025 FOURPEAMEDIA. All rights reserved.

bottom of page